Qué visitaremos

TAMIL NADU

Muchos de nosotros cuando vamos a India, buscamos algo “viejo”, una sensación de vínculo vivo con tradiciones más antiguas que la cultura que hemos dejado atrás.

Hay bastantes indios que tienen esa misma sensación de tiempo pasado en Tamil Nadu, hogar de unas de las civilizaciones clásicas de la humanidad, un pueblo cuya cultura ha crecido desde que los griegos sacrificaban cabras a Zeus, pero cuya esencia ha permanecido casi inalterada.

En este lugar se puede escuchar uno de los diálogos más antiguos de la conversación humana del sur de la India con sus habitantes dravídicos, cuyo corazón cultural late en la punta del triángulo subcontinental. Los comerciantes locales regatean con el mismo argot que se oía a los marineros romanos por las calles de Mahabalipuram hace casi 2000 años.

Pero el estado es tan dinámico como empapado está de historia. En los famosos templos de Tamil Nadu, los devotos adoradores del fuego se embadurnan los hombros con tikka antes de dirigirse a sus oficinas de Tecnologías de la información a desarrollar nuevas aplicaciones de software.

Hurgaremos por las ruinas de Mahabalipuram, nos fundiremos con lugareños de Vedanthangal, pasearemos por la antigua colonia francesa de Pondicherry, sentiremos la vibración de una de las  ciudades “elementales” de Siva donde se le adora en su encarnación de fuego; Tiruvanamalai y nos uniremos a los peregrinos y devotos que llenan el templo de Sri Meenakshi de Madurai. Todo esto en esta región de India que tiene un pie en el s.XXI y el otro en la poesía de una de las lenguas literarias más antiguas de la Tierra.

MAHABALIPURAM (Mamallapuram)

Mamallapuram es como una ensalada mixta: maravillas arqueolóicas ancestrales, un tramo de arena fina y ventosa, un buen biryanin servido en dhabas (los bares de tentempiés), locales y conexión barata de internet en el gueto de los viajeros, uno de los pocos de Tamil Nadu.

Pero no hay que quedarse con esta última idea solamente. En otros tiempos, lo que ahora es Patrimonio Mundial fue la segunda capital y principal Puerto de los reyes Pallava. Para encender la imaginación basta con dar un paseo por los grandiosos grabados de templos de la ciudad al atardecer, cuando la arenisca se tiñe de color naranja fuego y rojo sangre, mientras los cinceles de los escultores tintinean sin cesar por las calles.

La playa de Mamallapuram o, al menos, el trocito que hay delante del pueblo, no está exactamente impecable y en algunos puntos está directamente sucia, pero si se anda un poco más al norte o al sur del templo de la Orilla surge una orilla preciosa.

Además, esa zona se encuentra más alejada de las miradas lascivas de los hombres que se pasan el día por aquí boquiabiertos delante de los turistas. No es buen lugar para nadar, ya que hay zonas peligrosas, pero es posible salir a pescar con alguno de los barcos locales si negocias con el patrón.

La colina principal de Mamallapuram domina toda la ciudad y, a su vez, esta dominada por un faro de piedra roja y negra. Es una buena opción para dar un paseo, así como para ver el atradecer. Hay muchos mandapas repartidos por esta pequeña elevación rocosa.

VEDANTHANGAL – Laia Foundation –

La localidad consta de 7 aldeas, con una población de 3.780 habitantes, el 90% de los cuales se dedican a la agricultura de subsistencia que se centra en el arroz y el forraje. También encontramos dhal (un tipo de lenteja) y el cacahuete. El ganado está formado por vacas, cabras y búfalos hembra. El clima es tropical, sin demasiados cambios entre la estación calurosa y la fría. El 70% de los habitantes de Vedanthangal pertenecen a la casta más baja, los dalits o intocables, que son comunidades marginadas dentro del sistema de castas hindú. La gente de estas castas están condenadas a vivir en situación de pobreza extrema ya que la mayoría de ellos no pueden ser propietarios de terrenos y para vivir tienen que realizar los trabajos que rehúsan las castas superiores.

PONDICHERRY

Una ciudad francesa en el país indio. Pondicherry es otra faceta intrigante más del sur de la India. Este antiguo establecimiento francés, a 160 kilómetros de Chennai, pose una atmósfera que resulta una placentera entremezcla de dos pensamientos divergentes.

Policías con los típicos «Kepis» (gorras) de nombres franceses e idiomas indios. Vino francés y una exótica mezcla de cocina India… todo ello forma esa pizca de diferencia que pone en un lugar aparte a Pondichery. El pasado vive en el presente en la Iglesia del Sacre Coeur de Jesús, una iglesia en el Boulevard Sur, la playa de Pondichery, la Biblioteca Romain Rolland…

AUROVILLE

Y sólo a 10 kilómetros de Pondicherry, el sabor anticipado del futuro: Auroville. Concebida como un tributo a Sri Aurobindo. Auroville es un concepto totalmente nuevo de la educación y de la vida urbana. Proyectada por Roger Anger, un arquitecto francés, la primera piedra de loto del mosaico fue puesta el 28 de febrero de l968. En la actualidad, el municipio, que vive según la filosofía de Sri Aurobindo, tiene nueve asentamientos. Es un sueño que está muy próximo a la realidad y a la utopía.

Es una de esas ideas que le encanta a cualquiera que tenga un ligero aire new age: una comunidad internacional construida en un terreno donado por 124 países, en la que almas dedicadas trabajan para crear una ciudad universal, más allá de cualquier credo, color o nacionalidad, a la vez que materializan la interconexión, el amor y la vieja identidad humana del bien.

En la práctica, Auroville es tanto sus grandes ideales como una realidad no tan glamurosa, con más de 80 asentamientos rurales que abarcan un campo tamil lleno de maleza, en el que 1800 residentes de casi 40 nacionalidades luchan por encontrar la armonía, aunque no siempre lo consigan. Dos tercios de los habitantes de Auroville son estranjeros y las opiniones que de ellos se tiene desde el exterior van desde las vibraciones positivas hasta las críticas que afirman que la ciudad es un enclave para expatriados que buscan una huida rústica autocompasiva.

 “Auroville quiere ser una ciudad universal donde hombres y mujeres de todos los países son capaces de vivir en paz y armonía progresiva por encima de todos los credos, todas las políticas y todas las nacionalidades. El propósito de Auroville es darse cuenta de la unidad humana.”

El corazón espiritual de Auroville es el Matrimandril. Se trata de una impresionante estructura que parece el cruce de una gigantesca pelota de golf con un proyecto de la Nasa, que alberga una cámara interior con mármoles blancos donde hay un cristal sólido en el centro de 70 cm de diámetro, el más grande del mundo.

THIRUVANAMALAI

Están las ciudades de templos, las ciudades de montañas y las ciudades de templos y montaña con un dios en forma de fuego, como es el caso de Thiruvanamalai.

Esta ciudad esta flanqueada por el rocoso MONTE DE ARUNACHALA. Es una de las ciudades “elementales” de Siva, donde se le adora en su encarnación de fuego.

Cuenta la leyenda que Siva se apreció en forma de columna de fuego en el monte de Arunchala y creó el símbolo original del lingam.

Todas las lunas llenas de noviembre y diciembre, se celebra esta leyenda por toda la India con la fiesta del Karthikai Deepam, aunque es especialmente importante en Thiruvanamalai. En esta población se enciende un enorme fuego, que prende de una mecha de 30m. de largo sumergida en una especie de aceite, y arde durante días en lo alto del monte Arunachala. En cada hogar se encienden lámparas en honor a Siva y a su ardiente lingam. El fuego simboliza la luz de Siva, que acaba con las tinieblas y con el mal.

Durante la celebración, hasta medio millón de personas visita Thiruvanamalai. En honor a Siva, ascienden el monte o caminan alrededor de su base de 14 km, parando en los pequeños templos y santuarios que hay en el camino.

Se dice que el camino debe hacerse descalzo, como muestra de respeto al dios. Pero nada de esto parece disuadir a los miles de peregrinos que, en silencio y con alegría, coronan la cima de la deidad.

Se puede hacer una especie de “peregrinaje fálico” y visitar ocho lingas famosos que están salpicados por los radios cardinales y subcardinales de la montaña. Los nombres de los santuarios de los lingas, se corresponden con deidades hindúes, son, de este a oeste, Indra, Agni, Yama, Niruthi, Necrannamla, Varuna, Vaya, Kubera y Esanya.

En sáncrito Arunachala se le conoce como Sonchalam, es decir, la montaña roja, que es un volcán extinguido de 800m. de altura.

Para disfrutar de una impresionante vista del TEMPLO DE ARUNACHALESWAR hay que subir parte del camino de la colina. Existe un camino señalizado que lleva por las cases del pueblo, pasado por las dos cuevas, VIRUPAKSHA y SKANDASRAMAM.

Sri Ramana Maharsi vivió y meditó en estas cuevas durante más de 20 años, de 1899 a 1922, tras lo cual él y su creciente grupo de seguidores espirituales establecieron el ashram.

SRI RAMANA AHSRAM es un lugar muy tranquilo, donde se puede meditar en el santuario donde el grurú consiguió el Samadhi (estado que conlleva a la salida consciente del cuerpo). Sri Ramana Maharsi, murió en 1950 tras cerca de 50 años de vida contemplativa.

TEMPLO DE ARUNACHALESWAR

El Arunachaleswar está lleno de llamas doradas y de la esencia tostada que produce el ghee al quemarlo, como corresponde a la encarnación de fuego del Destructor del Universo. Ocupando alrededor de 10 Ha. este inmenso templo es uno de los más grandes de India. Delante de los accesos hay cuatro amplias gopurams sin pintar que representan a los cuatro puntos cardinales; el del este se eleva 66 m, con 13 plantas.

El acceso al Arunachaleswar se hace por una serie de anillos concéntricos que van evolucionando desde lo profano a lo sagrado, desde el muro exterior de mendigos y mercaderes, pasando por pasillos oscuros empotrados con dioses enjoyados para, finalmente, llegar al corazón del templo, donde hay un horno crepitante, parecido a una cáscara de nuez escupiendo fuego, del que se ocupan los brahamanes del templo delante de un lingam.

MADURAI

“Acaso ni siente la brisa del sur que llega de la ciudad… Esa brisa viene cargada de aromas de azafrán, cebolletas, pasta de sándalo y almizcle… Trae olor de la buena comida, ya que atravesó los humos de los bazares, donde se fríen las crepes en puestos infinitos… Está espesada con el humo de los sacrificios… La acaudalada ciudad no queda muy lejos y no hay que tener miedo. Aunque viaje solo, no encontrará ningún peligro en el camino.” Silappatikaram

Puede que Chennai sea el corazón de Tamil Nadu, pero Madurai es su alma. Nada de ciudades protuarias de contrucción europea: Madurai es tamil de los pies a la cabeza, una de las ciudades más antiguas de la India, que incluso comerció con la antigua Roma y sobrevivió a su caída. Hoy día, Madurai compite con la capital italiana por tener el pero tráfico de todos los tiempos y, aunque los olores descritos por Silappatikaram –el equivalente tamil de la Odisea– siguen estando presente, quedan equilibrados pro el hedor de la gasoline y la orina.

Tanto indios como extranjeros, suelen venir a Madurai a ver el TEMPLO DE SRI MEENAKSHI AMMAN, una estructura laberíntica que está entre los templos más importantes de la India.

Está repleto de representaciones de la diosa de ojos de pez y tres pechos de Meenakshi Amman y muchos lo consideran el punto álgido de la arquitectura de los templos del sur de la India, además de un elemento vital del patrimonio estético de esta región.

Más que un templo es un complejo de 6 Ha envuelto de 6 gopurams; la mas alta de estas torres se levanta sobre 52 m sobre Madurai y todas están grabadas con una asombrosa selección de dioses, diosas, demonios y héroes.

Según cuenta la leyenda, la preciosa Meenakshi nació con tres pechos y con la siguiente profecía: su pecho adicional se disolvería cuando encontrara esposo. Y esto pasó cuando conoció a Siva y ocupó el lugar de su consorte. El templo de la pareja cósmica fué diseñado en 1560 por Vishwanatha y contruido durante el reino de Tirumalai, ambos de la dinastía Nayak, pero su historia se monta 2000 años, a los tiempos en los que Madurai fue capital de Pandya.

La mayor parte del templo es exclusivo para hindúes, pero los laicos pueden entrar al Puthu Mandapa, al este que forma un salón de entrada largo e impresionante que conduce a la gouparam del este.

Desde aquí se pueden ver los anillos exteriores de los pasillos concéntricos que encierran los sanctasanctórum de Meenakshi y Siva, al que se adora como Sundareswarar, el dios precioso.

Conviene no perderse las estatuas de deidades incrustradas en pequeñas bolas de manteca, que se arrojan a los dioses como ofrendas de los devotos fieles.

Por lo demás, Madurai, quizás como corresponde a su edad, reúne muchos de los contrastres más flagrantes de la India: un centro dominado por un templo medieval, una economía cada vez más dirigida a las Tecnologías de la Información y todo cubierto de la energía y la excitación de una ciudad típicamente  India, encajada en un paquete mucho más manejable que la inmensa Chennai.

KERALA

El ritmo de vida pausada y amable de Kerala es tan contagioso como el peculiar bamboleo indio con la cabeza. Basta poner los pies en esta tierra de verdor para desechar las prisas y dejarse atrapar por su pulso sosegado. La estecha franja entre el mar Arábigo y los Ghates occidentales no solo pertenecen a uno de los estados más bellos de la India, sino a uno de los más prósperos.

La extensa red de ríos, lagunas y canales que conforman las fascinantes backwaters de Kerala es la atracción estelar de la región; se puede serpentear entre incesantes arrozales, cocoteros y pueblitos bucólicos, con una perspectiva inmejorable desde la comodidad de una casa flotante.

Tierra adentro, un grueso manto de especias y plantaciones de té cubren la región montañosa de los Ghates, refugio de miles de especies exóticas de fauna y flora, en especial de aves.

A lo largo de los tiempos, aventureros han explorado estas fértiles tierras. La serena Fort Cochin es una mezcla de influencias coloniales, como se observa en la variada arquitectura que homenajea tanto a viajeros chinos, comerciantes portugueses y colonos judíos, como a cristianos sirios y mercaderes musulmanes. Pero a pesar de estas distracciones foráneas, Kerala se sigue aferrando a tradiciones deslumbrantes como el kathakali, el kalarippayat o el theyyam. A juzgar por los encantos de Kerala, entre los que además se cuentan muchas de las recetas más tradicionales de la India, os costará tener que marcharse.

Surcaremos las famosas backwaters de Kerala en una casa flotante contruida a la vieja usanza, inspirada en las barcazas arroceras tradicionales en Alappuzha y nos sumergiremos en 500 años de historia colonial y nos hospedaremos en una casa histórica restaurada en la apacible Fort Cochin.

ALAPPUZHA (Alleppey)

Las casi venecianas y sombreadas calles de Allapuzha se distrubuyen en torno a una cuadrícula de canales que vierten sus aguas en las vastas autopistas fluviales de la región. Dado que esta es la vía de acceso a las afamadas backwaters de Kerala, aquí será donde nos pasearemos en casas flotantes y nos empaparemos del estilo de vida de los pueblos tropicales.

Los backwaters son una red de canales, ríos y lagos, rodeados por una frondosa vegetación tropical y con pequeños asentamientos a lo largo de su recorrido. La travesía por estos preciosos parajes constituye una experiencia inolvidable.

Todos los años, en el mes de agosto, se celebra una regata de “barcos – serpiente”. Es una regata en la que compiten enormes chundan vallam (barcos de regata) en el lago Vemband de Alappuzha.

Este lugar es conocido también por sus anacardos, el comercio de fibra de coco, los arrozales y plantaciones de pimienta y sus cocos.

KOCHI (Cochín)

La apacible Kochi ha atraído a comerciantes y exploradores a sus orillas durante más de 600 años, y en la actualidad se erige como tributo viviente a un pasado emocionante como pocos. En ningún otro lugar de la India es possible toparse con una mezcla semejante: gigantescas redes de pesca chinas, una sinagoga de 400 años de antigüedad, mezquitas centenarias, casa portuguesas levantadas hace medio milenio…

Todo esto y mas, combinado con el residuo desmenuzado de Raj británico.

Así que la convierte en un ecléctico crisol de cultura medieval portuguesa, holandesa y británica, en la costa tropical de Malabar. Es un paraje fascinante para pasar un tiempo, empaparse de su historia, curiosear por las galerías de arte, pasear por sus calles, visitar la fabulosa  fabrica de ginger,…

Fort Cochin y Mattancherry permanecen serenas, rendidas al aroma del pasado, y donde las cabras son mayoría frente a los richshaws en sus calles surcadas de ríos de historia.

Kochi está formada por un conjunto de islas y una zona peninsular; en esta última está situada Ernakulam, que es el frenético nudo de comunicaciones y escenario de la vida cosmopolita de Kochi. Las islas de Willingdon, Bolgatty y Gundu; Fort Cochin y Mattanchhery en la península del sur; y las islas de Vypeen y Vallarpadam. Todas están conectadas por medio de puentes o servicios de ferry.

En el extremo de Fort Cochin se localizan los emblemas no oficiales de las backwaters de Kerala: sus voladizas redes de pesca chinas. Estas enormes redes con forma de telaraña son el legado de los mercaderes de la corte de Kublai Khan llegados en torno al s. XV y precisan de la menos cuatro personas para manejar sus contrapesos durante la marea alta. Por desgracia, las técnicas de pesca modernas están tornando estos métodos tan laboriosos en un negocio cada vez menos rentable.

KATHAKALI el arte tradicional de Kerala, data aproximadamente del s.XVI, aunque muchos de sus elementos tienen su origen en los rituales de los templos del s.II. Los expectáculos de kathakali son representaciones de teatro-danza generalmente basadas en textos épicos hindúes del Ramayana, el Mahabalarata y los Puranas, que tartan todos los temas universales: la rectitud y el mal, la flaqueza y el valor, la pobreza y la prosperidad y la paz y la guerra.

Los actores, acompañados por la voz de los cantantes y el son de los tambores, interpretan estas historias mediante unos movimientos y gestos muy precisos que se realizan sobre todo con las manos (mudras) y el rostro. Tradicionalmente, las actuaciones tenian lugar en los templos desde las 20h hasta el amanecer, aunque en la actualidad también abundan las representaciones más cortas en recintos al aire libre y en teatros.

La preparación del kathakali es lenta, complicada y disciplinada. El maquillaje, el exuberante vestuario, los tocados adornados y la meditación previa a la representación, transforman a los actores tanto física como psicológicamente en los dioses, héroes y demonios a los que encarnan.

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